Sybilla, Petronio

Nam Sibyllam quidem Cumis ego ipse oculis meis vidi in ampulla pendere, et cum illi pueri dicerent: Σίβυλλα τί θέλεις; respondebat illa: ἀποθανεῖν θέλω.

Pues a la Sibila, ciertamente, de Cumas, yo mismo con mis ojos vi, que en una anforita pendía, y cuando a ella los niños le dijeran, Σίβυλλα τί θέλεις; (Sibila, ¿qué quieres?), respondía ella ἀποθανεῖν θέλω (Morir quiero).

Petronio, Satiricón

En la sala de lecturas del infierno, Bolaño

En la sala de lecturas del Infierno      En el club

de aficionados a la ciencia-ficción

En los patios escarchados      En los dormitorios de tránsito

En los caminos de hielo      Cuando ya todo parece más claro

Y cada instante es mejor y menos importante

Con un cigarrillo en la boca y con miedo      A veces

los ojos verdes      Y 26 años      Un servidor

Buenos días, Diana cazadora, Efraín Huerta

Muy buenos días, laurel, muy buenos días, metal, bruma y silencio.
Desde el alba te veo, grandiosa espiga, persiguiendo a la niebla,
y eres, en mi memoria, esencia de horizonte, frágil sueño.
Olaguíbel te dio la perfección del vuelo y el inefable encanto de estar quieta,
serena, rodilla al aire y senos hacia siempre, como pétalos
que se hubiesen caldo, mansamente, de la espléndida rosa de toda adolescencia.
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