El elefante, microteatro

 

captura-de-pantalla-2017-01-19-a-las-12-46-43-p-m

 

PERSONAJES:

ANGÉLICA

JAIME

VENDEDOR

 

La historia se desarrolla en una casa en venta. La casa es altamente tecnológica. Suena el timbre, el vendedor abre la puerta, Jaime y Angélica entran con mala cara.

 

VENDEDOR.-  Jaime, señora Angélica, qué bueno que llegaron: ya tengo el contrato, las llaves y, ¡listo!

JAIME.- Vamos a dar una última vuelta por la casa, al parecer hay algunas cosas que no le convencen a  mi mujer.

ANGÉLICA.- No, no es eso, pero hay algo aquí que no me termina de gustar… te vemos en la sala en un momento, ¿sí?; vamos a firmar los papeles, no te preocupes.

VENDEDOR.- Espero que no se me vayan a echar para atrás, ya me comprometí con esta venta, vamos, les hice un súper descuento y he puesto bastante de mi parte.

JAIME.- Sí, sí hombre. No nos tardamos nada.

VENDEDOR.- Los espero. Ojalá no tuvieran que pensarlo…

(Sale el vendedor)

JAIME.- Ok, vamos a revisarlo entonces.

ANGÉLICA.- Claro, vamos; te digo que ese cuarto tiene algo de raro.

JAIME.- Sí mujer, siempre haz de encontrarle algo malo a todas las cosas.

ANGÉLICA.- Mira, lo revisamos y ya vemos, a lo mejor soy yo que…

JAIME.- Siempre eres tú. Otra vez te la creí. Pensé que estábamos convencidos de comprar esta casa y ahora me sales con que tienes dudas, y lo peor, dudas al respecto de lo que seguramente es lo mejor de este lugar.

ANGÉLICA.- A veces quisiera que en todo el tiempo que llevamos juntos hubieras aprendido a escucharme tantito aunque sea; y si me escucharas podrías comprenderme.

JAIME.- El mismo pinche reclamo de siempre.

ANGÉLICA.- De hecho, y cada vez me siento más estúpida repitiéndote una y otra vez las mismas cosas. Pero bueno, regresando al tema del cuarto, mis dudas están muy bien fundadas.

JAIME.- La casa más moderna que jamás hayamos visto; es casi surreal; el lugar de mis putos sueños pero, por supuesto, quieres echármelo a perder: la mesa coloca los trastes y después se limpia, igual, por sí misma. El autómata de la cocina prepara lo que se me antoje en ese mismo momento sin que yo tenga que rogarle o explicarle que cuando uno regresa de un día de trabajo  habitualmente resulta estar hambriento y cansado. Adulación, devoción, adoración y obediencia, son cuatro sencillas cosas que siempre quise de ti y que, por supuesto, nunca me diste; pero ahora va a ser diferente, ¿no lo ves?, los autómatas de este lugar me van a dar aquello de lo que siempre me privaste; y la casa puede ser la solución a nuestros problemas.

ANGÉLICA.- (Riendo sarcásticamente) Por supuesto que lo será: la cama se hace en automático, el baño nunca está sucio, hay música ambiental de acuerdo a lo que “el señor” quiere… dime, ¿en dónde quepo yo en esta casa? Todavía no vivimos aquí y siento que ya no me necesitan, ni tú ni los niños.

JAIME.- ¡Los niños! Además de mí ellos serán los más felices de vivir en este sitio; están a punto de tener el más novedoso cuarto de juegos. ¿No te hubiera gustado tener un cuarto así?

ANGÉLICA.- Siendo honesta, no lo sé. Te digo que es precisamente ese cuarto lo que me tiene preocupada.

JAIME.- (Burlón) ¡”No lo sé”!… Negativa a más no poder. Yo hubiera sido el niño más feliz del mundo con un juguete así: (Saca el manual y lee) Mira, es sencillamente maravilloso, un cuarto de juegos inteligente; siendo fiel a las palabras del manual “recrea los ambientes pensados por la mente de quien lo utilice”. ¿No puedes ver los alcances de tanta tecnología? Bastaría imaginar la sabana africana para que la atmósfera de ese lugar se forme en segundos. Basta con que lo pienses para que la temperatura se eleve a unos treinta o treinta y dos grados, en un instante la humedad y los olores de un hábitat salvaje envolverían tus sentidos. Cebras, jirafas, manadas, todo estará ahí, recreado por esta estupenda máquina.

ANGÉLICA.- Pero no confío en que sea seguro.

JAIME.- Me haces suponer que ni siquiera de niña tenías un poquito de creatividad.

ANGÉLICA.-  Y si piensas en leones, van a aparecer leones, ¿no?

JAIME.- En efecto.

ANGÉLICA.-  Y si imaginas lagartos de dientes afilados…

JAIME.- Cocodrilos mujer, se llaman cocodrilos. Son verdes y…

ANGÉLICA.- Ya sé que se  llaman cocodrilos.

JAIME.- No sé por qué me casé contigo si no sabes ni como se llama un cocodrilo.

ANGÉLICA.- Bueno, dime, ¿y si se descompone y aparece otra cosa que no sea la que estás pensando?, ¿y si fuera lo que más te asusta?

JAIME.- Sólo vendrán las cosas que tú misma quieras que vengan. El cuarto no funciona con su propia voluntad, sino la de quien lo opera.

ANGÉLICA.- ¿Y qué tal si por alguna avería apareciera un…?, ¿qué animal es el que te da más miedo?

JAIME.- Ya ahí vas a chingar… mejor habla de lo que te da más miedo a ti. (Se acerca a una persona del público viendo a través de él, como si fuera transparente) Yo no le tengo miedo a nada.

ANGÉLICA.- A mí me da miedo desaparecer entre tu cocina y sábanas inteligentes. Y sé bien lo que te da miedo.

JAIME.- Pues dilo, dilo. Un motivo es lo que necesito para no volver a confiarte nada.

ANGÉLICA.- No lo voy a decir.

JAIME.- Sabes muy bien de qué es de lo que estás huyendo, no es la cocina ni lo son las sábanas inteligentes.  Temes que una casa sea mejor madre y mejor esposa que tú. Y, ¿te digo algo? No es para menos.

ANGÉLICA.- El otro día que vine con los niños me pidieron que los dejara jugar en el cuarto mientras yo hablaba con el vendedor. Estaban fascinados, jugaron por casi una hora mientras yo negociaba los términos del contrato.

JAIME.-  Ese tipo se va a ganar el cielo, ha sido muy paciente con nosotros, en especial contigo. No dejan de sorprenderme los vendedores, hacen lo que sea por una comisión.

ANGÉLICA.- Estaba hablando yo. Cuando fui por Luisa y Jaimito ni siquiera querían abrirme la puerta y, me preocupé mucho  porque desde fuera se escuchaba algo aterrador.

JAIME.- ¿Algo aterrador mujer? Es un cuarto de juegos, todo el tiempo vas a escuchar motores de naves espaciales, o vaqueros disparando a una horda de apaches salvajes, o quizás naves espaciales disparándole a los vaqueros. No sería para sorprenderse escuchar las carcajadas de una pijamada en la casa de Barbie, y yo estaría en esa pijamada.

No lo ves, ¿verdad?: todo es posible en la imaginación, sobre todo en la de un niño. ¿Tú, a qué jugarías si apareciera lo que tú quisieras?

ANGÉLICA.- Yo no jugaría.

JAIME.- Ya sé que lo tuyo es ser aburrida, pero deja que los niños y yo nos la pasemos bien.

ANGÉLICA.- El ruido que salía del cuarto era como de un animal sufriendo, parecía un elefante llorando.

JAIME.- ¿Un elefante llorando? En mi vida he escuchado a un pinche elefante llorar.

ANGÉLICA.- Ni yo, hasta ese día.

JAIME.- Pues seguramente estaban jugando al zoológico, o a la granja, o vaya Dios a saber qué.

ANGÉLICA.- No. Cuando salieron les pregunté y me dijeron que habían estado jugando al circo. Jaimito me dijo que le había ido muy bien en su primer día como domador.

JAIME.- Salió a mí, un domador. Seguramente vio la foto de un elefante en algún programa de televisión. De esos animales ya casi no hay.

ANGÉLICA.- Un niño debería aprender a cuidar a los animales, y no a lastimarlos.

JAIME.- Mientras sea jugando…

ANGÉLICA.- (Interrumpe) Pero eso no fue todo: abrieron y salieron, ya habíamos cerrado la puerta y caminábamos hacia la sala y aún ahí el llorido del elefante nos alcanzaba.

JAIME.- Imposible, el cuarto de juegos funciona sólo con la imaginación de quien está adentro.

ANGÉLICA.- Pues entonces estará descompuesto.

JAIME.- O te lo imaginaste.

ANGÉLICA.- (Explota) ¡Puta!, ahora resulta que me lo imaginé.

JAIME.- Ahí vas de grosera otra vez…

ANGÉLICA.- (Interrumpe) O se descompuso o por los puros pinches huevos del cuarto vive un elefante ahí dentro.

JAIME.- Ya, ya, ya, deja de hacer tus dramas.

ANGÉLICA.- Pues eso es precisamente lo que quiero que hagas antes de comprar la casa. Que ese cuarto funcione correctamente.

JAIME.- Ok, Ok. Mira, voy a entrar y me voy a imaginar algo, tal vez un bosque, o un teatro, lo que se me pegue la gana. Si cuando salga te digo que no hay nada con el cuarto me lo vas a creer, ¿vale?

ANGÉLICA.-  Podría haber fallas repentinas…

JAIME.- ¿Estamos?

ANGÉLICA.- Estamos.

(Jaime entra en el cuarto y cierra la puerta de un golpe)

JAIME.- (Susurrando) Pinche loca… Ok, ya estamos aquí. (El cuarto hace un ruido para indicar que está encendido. Jaime respira y cierra los ojos) Un bosque con un riachuelo y mariposas. (Abre los ojos y se irrita al ver que no aparece lo que está imaginando, lo vuelve a intentar) Un bosque en calma con un riachuelo y mariposas. (Nuevamente ninguna imagen aparece) ¡Chingao!, ahora le voy a tener que dar la razón a esta vieja. (Se vuelve y busca desesperado la manija para abrir la puerta que ha quedado invisible, desde el fondo se escucha un elefante que se ilumina poco a poco) Y resulta que era cierto, se descompuso esta madre. (Jaime se siente naturalmente asustado por los elefantes, pero trata de sobreponerse a su miedo y salir del cuarto, sin éxito) ¿Qué quieres? (El elefante le ofrece un bastón de domador y le hace señas para que lo golpee) Déjame en paz, atrás cabrón… (El elefante lo empuja ligeramente para volver a ofrecerle el bastón).

ANGÉLICA.- (Desde fuera) Jaime, ¿todo bien?

JAIME.-  (A sí mismo) Esto no está pasando. Esto no está pasando. (Lidia con el elefante; conforme aumenta la ira del animal aumenta el miedo de Jaime).

ANGÉLICA.- ¿Jaime?

JAIME.- (Cayendo) Entra y quítamelo por favor, le tengo pavor a los elefantes. (Discute y forcejea con el elefante hasta que de repente un golpe fuertísimo y un crujir de huesos terminan con la pelea junto con un obscuro absoluto. Aparecen Angélica y el vendedor)

VENDEDOR.- (Aterrado) Creo que ya está hecho lo que querías.

ANGÉLICA.- Sí, ya puedes arreglarlo de nuevo.

VENDEDOR.- Hasta él lo dijo: los vendedores hacemos cualquier cosa.

ANGÉLICA.- Al parecer no sólo los vendedores.

VENDEDOR.- ¿El contrato?

ANGÉLICA.- Primero asegúrate de que quede limpio y de que vuelva a funcionar correctamente; luego nos vemos en la sala para firmarlo.

 

Fin

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s